Contra la literatura patriarcal: Entrevista a Natalia Emilia, autora de «La que escribe este libro»

Nadar Ediciones presenta el quinto título de la colección Nadar Contracorriente Narrativa: La que escribe este libro, de Natalia Emilia (1986), quien comienza su trayectoria literaria con ésta su primera obra publicada. Es licenciada de lengua y literatura hispánica de la Universidad de Chile, titulada de docente y actualmente estudiante de teatro de segundo año en la UNIACC.

La que escribe este libro, retrata el viaje desde una perspectiva abierta e íntima, donde la voz que narra exhibe un marcado feminismo, tanto de poemas, cuentos, como en microensayos, que buscan reivindicar el lugar social, sexual y político de la mujer para despercudirse de prejuicios impuestos por la lógica patriarcal y falocéntrica.  Con una voz crítica y sarcástica, simpática y aguerrida, Natalia Emilia devela en una vertiente las intenciones de quien escribe este libro cuando simultáneamente hace el gesto de velarse en los relatos de un viaje latinoamericano de descubrimiento.

Con el fin de dar a conocer un poco más de la autora y de su primer libro publicado es que realizamos esta entrevista a Natalia.

1.- Comencemos por lo primero ¿Desde donde escribes y por qué comenzaste a escribir?

Hola, gracias por entrevistarme, siempre quise ser entrevistada, era de esas personas que en los dosmiles respondían esas cadenas de mail con preguntas personales porque me gustaba hablar de mí. Así que al responder esto cumplo un pequeño sueño.

Escribo desde mi cabeza, mi cabeza está siempre escribiendo o generando un discurso. Para lidiar con eso he escrito y me he logrado ordenar y entender. Escribo desde pequeña, siempre fue un pasatiempo, de pequeña tuve agendas, desde el 94 más o menos, que me regalaron la agenda click, donde escribía mi vida y lo que me pasaba, escribía todos los días, escribía sobre los niños qué me gustaban y sobre mis amigas, las notas que me sacaba en el colegio, mi familia, además tuve muchos diarios de vida en donde me desahogaba cuando peleaba con mi mami o mi hermana o cuando mi papá me retaba, era bien dramática así que siempre tenía mucho qué decir y era peleadora, entonces siempre estaba peleando por algo que encontraba injusto y en mi diario me desahogaba y argumentaba todo eso que me quedaba atorado después de la discusión. Creo que escribo porque siempre me he sentido problematizada,  internamente y  por mi entorno, o como en desacuerdo con todo o no en completo acuerdo con nadie. Después cuando tuve internet en mi casa, tuve blogs ocultos, nunca fui muy popular porque me daba vergüenza mostrar lo que escribía, cuando hablaba en serio desde mi emocionalidad o intelectualidad me daba mucho pudor, en cambio, siempre usé fotolog y después Facebook para escribir cosas para hacerme la simpática o cosas que pensaba que mostraban una parte de mí que me gustaba mostrar: la ingeniosa, la chistosa que a la gente le caía bien. Esa problematizada permanente nunca me gustó mucho mostrar porque siempre me sentía como la amargada, en el colegio, en la U, en las pegas, en mis grupos de amigues. Ahora abrazo a todas esas loquitas que me llevaron a esto, creo que en el libro hay un poco de todas esas voces.

2.- ¿Qué títulos te han marcado como lectora, y qué autores consideras han influenciado tu obra?

Muchos títulos me han marcado como lectora, creo que también he empezado muchos libros y he terminado pocos. Siempre me han gustado los libros con los que me identifico o las escrituras que encuentro novedosas o únicas. Siempre he valorado mucho el estilo de los autores y autoras, con un amiga hablamos de eso una vez y quedamos de acuerdo que lo que más nos gustaba era un estilo de escritura único y una historia impresionante. En ese sentido, creo que Bolaño fue un autor que me marcó mucho en la época que estuve en la U, cuando tenía veintitantos. Cuando leí “Amuleto” quedé loca y no paré de leerlo. De Bolaño mis favoritos son Amuleto, Historia de Ann Moore y los detectives Salvajes. Creo que me gustaban muchos los personajes femeninos de los libros de Bolaño. Me gustaba la vagabunda, la mujer que le costaba sentir cosas por los hombres y por eso trabajaba de prostituta, me gustaban las viajeras y las que se atrevían a ser poetas en un mundo de puros poetas varones. Me leía ahí, quería ser así como ellas y que me conociera Bolaño y escribiera de mí. También me marcó mucho “El extranjero” de Camus. En el momento que lo leí, también en tiempos de Universidad, me sentía como Marsault, pensaba que nada me importaba y que si fuera totalmente libre podía llegar a ser una persona muy brutal. Como que me ponía en el lugar del personaje, bueno creo que “El extranjero” me marcó y el existencialismo en general, me apasionó mucho estudiarlo. También Lemebel fue bien influyente, le compro todo. Su lenguaje, su disidencia, su marginalidad. Y Manuel Puig, me encanta su melodrama queer y la mezcla que hace entre lo político y lo homosexual en “El beso de la mujer araña”. También mi faceta de poeta viajera está marcada por la generación beat, que a pesar de todos los males que nos transmiten esos autores gringos, “Los vagabundos del Dharma” de Kerouac, es una novela que me marcó harto, que leí cuando andaba viajando en la ciudad de Léon, en Nicaragua, como para motivarse a salir de la zona de confort. Y de mujeres que me marcaron literariamente, fueron la Diamela Eltit, su escritura representa una forma de plasmar la teoría de forma poética, de hacerla novela de relacionarla con el contexto social y me encanta leerla, novelas como “Lúmperica”,”Los vigilantes”, “El cuarto mundo”, me volaron la cabeza y me generaron mucha admiración. La Jamaica Kinkaid,  me impresionó mucho, historias biográficas de mujeres centroamericanas como “Niña” o “Biografía de mi madre” y La Simone de Beavoir fue la pionera, la que me inició y no solo por el ensayo “El segundo sexo”, creo que la novela “La mujer rota” fue uno de los títulos que más me abismó cuando comencé a leer mujeres. Y de las poetas la Stella Díaz de Varín, fue la más inspiradora para mis penas de amor, mi voz ronca y mi creciente alcoholismo de los 20.

3.- “La que escribe este libro” es una obra multigénero que combina poesía, narrativa y ensayo, a tu juicio cual es el objetivo de esta multiplicidad escritural.

Creo que pensándolo bien, todo se debe a que estudié literatura en la Chile y yo sentía que había escrito ensayos académicos durante 5 años y lo encontraba muy fome y tedioso, pero igual sentía que me gustaba escribir, pero no eso, lo hacía por obligación. Entonces cuando por fin comencé a escribir por gusto quería experimentar, descubrir mi estilo, encontrar mi voz propia porque sentía que en la U reproducía una voz y una forma que no me identificaba para nada. Cuando salí de la U me puse a trabajar al tiro de profe y después de un año ya tenía crisis vocacional, así que empecé a participar en talleres de poesía y ahí conocí a los moda y pueblo, al Diego Ramírez. En ese sentido, moda y pueblo fue mi gran escuela, ya tenía claro que lo académico no era lo mío, pero estar en el taller fue como mi salida del closet total, amaba la literatura, pero no como se estudiaba en la U, demasiado teórico para mi gusto. En cambio, el Diego proponía ejercicios de escritura y de ahí salían textos bacanes, hay algunos del libro que salieron de esos ejercicios. La multiplicidad de géneros se debe a eso: a la búsqueda de estilo personal y a la participación en el taller en donde había que escribir todas las semanas y ahí salía de todo: diálogos, autorretratos, poemas, cartas, listas, etc

4.- En tu obra hay un marcado feminismo, desde el punto de vista de hacerse cargo del propio cuerpo y desprejuiciar ciertas territorialidades colonizadas por discursos machistas. ¿Cómo fue tu primer acercamiento al feminismo y quienes considerarías artistas determinantes en el movimiento y en tu producción literaria?

Fue un proceso largo que aún está siendo. Debo confesar que en mi pasado fui una mujer misógina, en el colegio juzgaba mucho a las mujeres y siempre me llevé mejor con los hombres. Me costaba tener grupos de amigas, me costaba entrar en la “femineidad”, creía que eso no me interesaba porque miraba el mundo femenino de forma peyorativa. Esto comenzó a cambiar cuando empecé a valorar a las mujeres. Empecé a cachar que a las personas que más admiraba eran mujeres: a mi mamá, a mis abuelas, a mis amigas, comencé a cachar que iba en la calle y miraba más a las mujeres que a los hombres, me gustaba ver cómo se vestían, cómo combinaban sus ropas y accesorios, y cómo construían sus relaciones, me gustaba estar con mujeres porque podía mostrar mi sensibilidad y porque siempre todas estábamos comunicando cosas y nos sentíamos comprendidas. Esto pasó en la U porque tuve un grupo de amigas muy bacanes y empecé a valorar mucho a las mujeres. No sé cuando comencé a leerlas conscientemente, leí a mucho varón y mis primeros autores favoritos fueron varones, pero creo que cuando empecé a estudiar sobre género, primero leí mucho sobre la homosexualidad y después sobre el ser mujer. Ahora ya casi no leo a hombres, es cuático que me interesa mucho más lo que tienen que decir las mujeres.

Con respecto a lo que mencionas sobre el cuerpo, para mí ha sido muy importante el empoderamiento de mi corporalidad. Siempre estuve escondida en polerones anchos y creo que el feminismo me ha ayudado mucho a sacarme el poleron o a abrirme el cierre, por último. A ponerme bikini o a estudiar teatro, que fue lo que siempre quise, pero creía que solo las flacas podían hacerlo. Quizás ahora en el 2020, este pensamiento suena superficial o estúpido, pero yo crecí en una generación super gordofóbica y misógina, en donde las mujeres se esforzaban mucho por encajar en el ideal de belleza patriarcal. Me encanta ahora ver a la cabras más jóvenes con peto aunque tengan guata, con shores mostrando los muslos sin importar la celulitis, con las axilas y las piernas peludas, creo que es importante atreverse a liberar el cuerpo de los cánones que se nos han impuesto, rebelarse contra eso es una resistencia. La sociedad estaba acostumbrada a ver solo cuerpos femeninos “agradables”, para consumo masculino, creo que ahora con la liberación del cuerpo muchas nos hemos destapado y hemos abandonado muchos complejos. Y ha sido hermoso verlo en las calles, en la playa, etc. Con respecto a las autoras feministas, creo que mis referencias son bien variadas, me ha influido mucho leer a la Simone de Beavoir, a la Judith Buttler, Jamaica Kinkaid, a la Chimamanda Ngozi adichie, a la Virginia Destempes y la Teoría King Kong, esa es mi biblia. A la Cecilia Pavon, ver los stand up de la Milena Pichot y todo su trabajo con CUALCA. Además la música ha sido re importante, como escuchar a la rapera guatemalteca Rebeca Lane, a la española Gatta Cattana, a la Sara Hebe. A las mujeres zapatistas, y aprender de mi mamá y de mis amigas, por sobre todo.

5.- El viaje es un aspecto central de tu obra, donde aparece el mapa de Centroamérica prácticamente, cuéntanos que significa el viaje y como esta suerte de diario de viajes se convierte en un libro.

El viaje es central porque la mayoría de los textos que aparecen en el libro los escribí cuando estaba viajando. En el 2015 viajé durante un año por Latinoamérica junto a una amiga, la Natu. Tomamos un avión a México y de ahí perdimos intencionalmente el pasaje de vuelta y nos devolvimos viajando por tierra. Nos demoramos casi un año en llegar.         En Colombia estuve casi cinco meses. Entonces viajando me pasaban cosas, observaba cosas que me parecían raras o injustas, vivía aventuras o momentos que me atrapaban y los volvía un texto. Al comienzo fueron más desahogos, pero después agarraron forma. Pero tampoco lo considero estrictamente un libro de viajes como una bitácora por ejemplo, porque no se trata solo de eso, se trata más bien de un viaje psicológico más que físico, de un proceso que viene desde antes del viaje, del proceso de una mujer que se está convirtiendo en adulta quizás  y no entiende nada porque aún se siente pendeja y de una mujer que recién se está posicionando en el mundo como una mujer de forma política y también de una mujer que recién está asumiendo que es lo que quiere hacer con su vida.

6.- Para finalizar cuéntanos que te llevo a querer ilustrar la obra, quién es el ilustrador y, ¿cómo invitarías a nuevos lectores a conocer tu obra?

Creí que era más entretenido lanzar un libro con imágenes porque me gusta mucho lo visual y aparte también lo que mencionaba anteriormente de que me gusta mezclar los estilos o las manifestaciones artísticas. Me acordé de esas personas que no leen si no hay dibujitos, de mis estudiantes, por sobre todo, que siempre preguntan si el libro tiene dibujos o cuantas páginas tiene. En ese sentido, creo que lo paratextual es importante a la hora de descubrir un texto, sin conocerlo, onda pa verlo en una librería, tomarlo y que te tinque. El ilustrador es un amigo mío de la vida, se llama Coloro, es ilustrador y tatuador y vive en Talca. Él es del Maule y lo conozco desde los 17 años, siempre he admirado su trabajo por eso le pedí que me apañara. Síganlo en plantasitatuajes en Instagram y en soundcloud tiene un proyecto musical que se llama un tecito de cicuta.


Algunas ilustraciones


Con respecto a invitar a los lectores a conocer mi obra me es difícil hacerme autopropaganda porque desconfío mucho de los discursos que intentan convencer a alguien de algo, aparte ya he hablado mucho sobre mis lecturas y procesos y con eso basta. Pero también creo que es importante decir que el arte, el expresarse artísticamente, es algo que todos podemos hacer porque está dentro de nosotros, es innato en lxs seres humanxs y que no hay que juzgarse tanto. Yo estuve mucho tiempo juzgándome y na que ver, tenía muchas expectativas sobre lo que significaba ser artista y hace un tiempo afirmar esto lo encontraba engrupido. Ahora pienso que muchos lo somos. Creo que lo que escribo es sincero y que me hace bien y con eso me basta, aunque igual me gustaría que alguien me leyera y que le gustara. Me siento super contenta de que a alguien le interesó publicarme y que me gustaría escribir muchos libros. Y si me apañan, bacán.


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